divendres, 20 d’agost de 2010

No es fácil matar a un perro

Tenía esta entrada pendiente de publicar desde hace ya un lustro y no quería dejar de hacerlo. Vale la pena leerla y aunque dudo que lo lea quien lo debería leer...


EL ABANDONO DE ANIMALES DOMÉSTICOS EN LAS CARRETERAS

FRANCISCO GARCÍA PÉREZ - **La Nueva España - Asturias*

Casi atropello a un perro en el viaducto de Fontecha, en la Autovía de la
Plata, en la provincia de León, en una reciente mañana de mayo, con 33º de
temperatura exterior. Vi el volantazo del coche que me precedía, di mi
propio volantazo, esquivé por un pelo al infeliz, pero tuve tiempo de ver su
cara, los ojos de aquel setter condenado a muerte inminente, en medio de la
calzada, aguardando el fatal despiste de otro conductor o el golpe de calor
definitivo que lo acabase, como su lengua ansiosa mostraba.



Por ello, porque mal duermo desde entonces con la imagen de ese perro, en
ese instante tan fugaz como permanente va a ser para mí, no quiero largarles
un rollo sobre la bondad canina. Quiero hablarles del Mal.
. No es fácil matar a un perro abandonándolo en una autovía. Es muy
complicado. Requiere planificación, conjura familiar, alevosía, decisión
para el crimen, ausencia total de escrúpulos, cobardía infinita, amoralidad
más que inmoralidad, desprecio por la vida de ese animal y de los animales
humanos que, como yo, estuvimos en un tris de comernos la barandilla del
puente y quedar allí secos.
. Requiere ser malo de una pieza, requiere estar poseído por el Mal. Me
gustaría que imaginasen la escena: un canalla decide que su animal estorba,
que molesta, que ya no sirve. Hay que eliminarlo. No hay valor para darle
matarile cara a cara, ni tiempo para acogerlo en una perrera.
.
Entonces, logrado el acuerdo de su familia y de sus allegados (que no
preguntarán qué ha sido del perro, que mirarán para el lado de los cómplices
silenciosos del verdugo), el grandísimo miserable decide exponerlo a una
muerte segura. Pero no es fácil: hay que subirlo al coche con engaños (los
perros olfatean las catástrofes); hay que ponerse al volante consciente de
lo que se va a hacer; hay que estacionar el vehículo; bajar a quien tantas
veces nos dio lametones de cariño, a quien aguardaba nuestra llegada a casa
como la gran fiesta del día; escapar raudo; no mirar por el retrovisor;
pararse a tomar una cervecita, quizá con unas gambitas, unas aceitunitas,
con la conciencia adormilada aunque se acabe de cometer un crimen.
.Porque ése es el quid del asunto. La maldad nace, se reproduce en los
cerebros podridos y se manifiesta de muchas abominables maneras. Pero el Mal
es siempre el mismo. Quien decide abandonar a un perro exponiéndolo a varios
tipos de muerte atroz, con todo el minucioso trabajo criminal que conlleva,
es perfectamente capaz de cualquier cosa. Ese tipo es un enfermo grave, que
precisa tratamiento inmediato, con reclusión, sin duda.
.
Hay que protegerse de él, hay que protegerse del Mal encarnado en un sádico
que desprecia la vida de sus semejantes, a quienes expone a un accidente
mortal, y de un perro que, sin duda, lo miró tantas veces como se mira a un
dios. Mucho cuidado con él, con ella, con ellos, con ellas. Son gente mala,
esencial y completamente mala, capaz de perpetrar cualquier horror. No es
fácil matar a un perro. Se precisa antes el largo proceso de convertirse día
a día, paso a paso, en un acabado y grandísimo hijo de puta.

*Francisco García Pérez*
*Fuente:
**http://www.lne.es/opinion/2010/05/26/facil-matar-perro/920622.html*


Seguro que muchos recordáis este caso estremecedor y ejemplar de este pobre perrito negándose a abandonar a su compañero atropellado. Se me hace un nudo en la garganta sólo de pensar en él...

3 comentaris:

Patty Rain ha dit...

de todas las injusticias del mundo, el abandono de animales es la que más me toca el corazón, no sé por qué, más que el hambre, más que las guerras... no entiendo como algioen puede hacer algo así...

cuando pienso en las alegrias que me dan mis pequeñuelos....

Pilta ha dit...

Se me parte el corazón, no tengo palabras... Gracias por revindicar estas cosas, que tanta falta hace. Un besazo

Marilia ha dit...

Me duele el corazón cuando leo cosas así, pero alguien tiene que decirlas y bien dichas.
Un abrazo.